CIRUGÍA REFRACTIVA
¿Qué es?
Se trata de un defecto refractivo que provoca que las imágenes se enfoquen sobre la retina de forma distorsionada, afectando a la visión de cerca y de lejos.
El astigmatismo puede aparecer solo o asociado a miopía o hipermetropía, y suele ser estable durante toda la vida.
Síntomas
Dependiendo de la edad y del tipo o grado de astigmatismo, los síntomas pueden ser distintos. Si el astigmatismo es reducido (menos de 1 dioptría), puede no afectar a la visión.
Los síntomas más habituales son:
- Percepción de las imágenes distorsionadas (síntoma más frecuente).
- Agudeza visual de lejos deficiente.
- Dificultades para ver detalles sutiles, ya sea de cerca o a distancia.
- Dolores de cabeza, dolores oculares o mareos, como resultado del esfuerzo muscular que realiza el ojo al intentar compensar el defecto con la acomodación del cristalino (lente natural del ojo cuya elasticidad permite enfocar). Esto ocurre especialmente en los casos de astigmatismo asociado a hipermetropía.
Tratamientos
El astigmatismo se puede corregir mediante gafas o lentes de contacto tóricas.
Si se quiere prescindir de gafas o lentillas, también existen soluciones quirúrgicas. La cirugía refractiva incluye diversos tratamientos en función de la especificidad de cada diagnóstico:
- Técnicas láser: el láser excímer, en ocasiones asistido con el láser de femtosegundo, se aplica en el grosor de la córnea, pudiendo corregir astigmatismos medios.
- Técnicas incisionales (queratotomías arcuatas): consisten en realizar unas incisiones en la superficie corneal, que permiten corregir tanto astigmatismos bajos, como medios y altos.
- Lentes intraoculares tóricas: pueden ser fáquicas (se implantan entre la córnea y el cristalino) o pseudofáquicas (sustituyen al cristalino). Se utilizan habitualmente para corregir astigmatismos medios y/o altos.
Para determinar la técnica más adecuada en cada caso es importante ponerse en manos del oftalmólogo.
Cerca del 80% del éxito de la cirugía dependerá de un buen diagnóstico y de la correcta indicación del tipo de intervención a realizar.
¿Qué es?
Es un defecto de refracción o error en el enfoque visual. Las imágenes se enfocan, en teoría, por detrás de la retina, y por ello la visión es borrosa, especialmente de cerca.
Síntomas
El síntoma principal es la visión borrosa de objetos cercanos. Sin embargo, la mayoría de los pacientes con hipermetropía suelen ser asintomáticos durante la juventud, ya que logran compensar la mala visión cercana utilizando la capacidad de acomodación del cristalino (lente natural del ojo cuya elasticidad permite enfocar los objetos). La capacidad elástica del cristalino se pierde con la edad.
El ejercicio constante de los músculos oculares por parte de los hipermétropes jóvenes puede provocar síntomas no relacionados directamente con la visión, como dolor de cabeza y fatiga, dolor o enrojecimiento ocular.
Gestos como frotarse los ojos o arrugar la frente de forma habitual pueden ser una primera señal de que existe una hipermetropía.
En el caso de los niños, hay que estar especialmente atentos a ciertos síntomas, algunos difíciles de relacionar con la visión, como el fracaso escolar o la inadaptación.
La hipermetropía infantil no tratada puede llegar a ser causa de estrabismo (desviación de los ojos) y ambliopía (llamada también ojo vago). Es importante revisar con regularidad la visión en edad infantil.
Tratamientos
La hipermetropía puede corregirse fácilmente mediante gafas con lentes convergentes o con lentes de contacto.
Aunque el grado de hipermetropía sea pequeño, la corrección es aconsejable para evitar problemas secundarios, como dolores de cabeza o irritación ocular.
Si el hipermétrope quiere prescindir de corrección óptica, puede beneficiarse de algunas técnicas de cirugía refractiva corneal indicadas para personas con un grado de hipermetropía bajo.
Otra opción son las lentes fáquicas (entre la córnea y el cristalino), indicadas para pacientes con defectos más altos. Para hipermétropes de más de 40-45 años, las lentes pseudofáquicas (que sustituyen al cristalino) pueden ser también una solución.
La cirugía refractiva para la corrección de la hipermetropía es especialmente delicada y requiere una exquisita evaluación para la selección apropiada de su tratamiento.
¿Qué es?
La miopía es un defecto de refracción o error en el enfoque visual. Las imágenes se enfocan por delante de la retina y no sobre ella, lo que dificulta la visión de lejos. La miopía suele aparecer en la infancia y evoluciona hasta los 20 años aproximadamente, cuando tiende a estabilizarse. Si el error refractivo es superior a unas ocho dioptrías, se trata de alta miopía o miopía magna, un tipo de miopía que conlleva riesgos y complicaciones visuales específicas que pueden ser graves.
Síntomas
Una persona miope ve claramente los objetos cercanos, pero percibe de forma borrosa los objetos que se encuentran a distancia. Suele manifestarse en edad escolar, por lo que es importante estar atentos a posibles síntomas en los niños. Los síntomas más habituales son:
- Mirar con dificultad lo que pone en la pizarra
- Acercarse mucho los libros para leer
- Sentarse muy cerca del televisor
- Entrecerrar a menudo los ojos en un acto reflejo para que los objetos lejanos parezcan más nítidos
Como la miopía evoluciona durante los años de crecimiento, se hace necesario ir cambiando de gafas o de lentes de contacto con frecuencia.
Tratamientos
La miopía se puede corregir mediante el uso de gafas o lentes de contacto. Las personas que desean prescindir de corrección óptica, pueden beneficiarse de la cirugía refractiva.
Sólo en casos excepcionales puede aplicarse la cirugía antes de que la miopía se haya estabilizado, alrededor de los 20 años.
El tratamiento puede consistir, principalmente, en la aplicación de láser en las capas superficiales o internas de la córnea (Lasik). También existen otras técnicas menos frecuentes como la implantación de anillos.
Cuando la miopía es alta o existe contraindicación para realizar Lasik, suele desaconsejarse cualquiera de estas intervenciones corneales. La opción puede ser la implantación de las llamadas lentes intraoculares fáquicas (entre la córnea y el cristalino).
Hay que tener en cuenta que cerca del 80% del éxito de la cirugía depende de un buen diagnóstico y de la indicación sobre qué técnica es la más adecuada.
¿Qué es?
La presbicia o vista cansada es un defecto refractivo que se debe a la pérdida de elasticidad del cristalino, la lente natural del ojo que permite enfocar las imágenes a diferentes distancias. Esta disminución de su capacidad de acomodación provoca dificultades para ver de cerca con nitidez.
Se trata de un proceso de degeneración natural del ojo que se manifiesta generalmente a partir de los 40-45 años.
Síntomas
Algunos de los síntomas característicos que se asocian a este defecto refractivo son:
-Dificultad para enfocar los objetos a poca distancia (menos de 1 m).
-Necesidad de alejar el libro, el móvil etc. para poder ver mejor.
-Sensación de que las letras de un texto “bailan” o están borrosas.
-Dolor de cabeza al fijar la vista en la lectura durante mucho tiempo.
-Fatiga ocular (enrojecimiento, ojo seco, escozor, sensación de arenilla, lagrimeo…) en tareas prolongadas de visión cercana, sobre todo al final del día o en condiciones de poca iluminación.
A medida que progresa la presbicia, su impacto en el día a día suele intensificarse, aunque, en ocasiones, se trata de un proceso “intermitente”. Tras los primeros síntomas, algunos pacientes parecen mejorar y recuperar su capacidad de enfoque para volver a empeorar después.
Tratamientos
Aunque la presbicia no se cura, hay varios métodos que, al igual que con otros defectos refractivos (hipermetropía, miopía, astigmatismo), ayudan a paliar la dificultad de enfoque.
Corrección óptica
Las gafas son el método más habitual, pudiendo utilizarse diferentes tipos de cristales según las necesidades visuales de cada paciente. Es habitual que, entre los 40 y 60 años de edad, normalmente, se requiera el cambio habitual de graduación debido a la evolución de la vista cansada.
Tipos de gafas
- Monofocales: solo pretenden mejorar la visión de cerca y suelen utilizarse inicialmente para realizar tareas puntuales de precisión, como leer o coser.
- Bifocales: combinan la visión de lejos (zona superior de la lente) y de cerca (zona inferior).
- Ocupacionales: en este caso, la parte de arriba del cristal sirve para la visión a distancias intermedias y la parte de abajo para distancias próximas. Están especialmente indicadas para personas que pasan muchas horas delante del ordenador.
- Progresivas: cambian progresivamente la graduación para corregir tanto la visión cercana, como intermedia y lejana.
Como alternativa, también pueden utilizarse lentes de contacto, que deben adaptarse de forma individualizada en cada paciente.
Corrección quirúrgica
En la actualidad, el avance en cirugía refractiva permite corregir la presbicia para reducir la dependencia de gafas o lentillas en muchos pacientes.
Estos son las principales técnicas que se utilizan:
- Cirugía láser: consiste en moldear la córnea para modificar su asfericidad (curvatura) y aumentar la profundidad de foco, compensando así la pérdida de acomodación del cristalino.
- Implante de lentes intracorneales: no tienen poder óptico (es decir, no modifican las dioptrías) pero, igual que el láser, combaten la dificultad para enfocar en la visión cercana incidiendo en la curvatura corneal. Estas lentes se colocan centradas en la córnea y pueden extraerse con facilidad sin alterar las estructuras oculares, por lo que se trata de un procedimiento reversible.
- Implante de lentes intraoculares: consiste en sustituir el cristalino por una lente pseudofáquica (ya sea monofocal o multifocal) que, a partir de cierta edad, cumple su función de manera más efectiva. Es el mismo procedimiento que se utiliza en la cirugía de catarata.
Determinar la cirugía o el tratamiento más adecuado requiere realizar un estudio personalizado de cada paciente para valorar factores clave como la edad, la profesión (en especial las que requieren un uso continuado de la visión cercana) o las preferencias personales, que influyen directamente en sus necesidades visuales.
¿Qué es?
La cirugía refractiva es un método para corregir o mejorar su visión si usted tiene un defecto de refracción como miopía (mala vision de lejos), la hipermetropía (mala vision de cerca), astigmatismo o presbicia (disminución visión de cerca a partir de los 40 años).
Existen varios procedimientos quirúrgicos para ajustar la capacidad de enfoque del ojo moldeando la córnea (la cúpula transparente y redonda en la parte frontal del ojo).
Otros procedimientos incluyen la implantación de un lente dentro del ojo.
El tipo de cirugía refractiva más comúnmente realizado es el procedimiento LASIK, técnica que utiliza un rayo láser para moldear la córnea.
La cirugía refractiva puede ser una buena opción para usted si:
• Quiere disminuir su dependencia de anteojos o lentes de contacto;
• Está libre de enfermedades de los ojos;
• Tiene valores de miopía hipermetropía o astigmatismo corregibles por éste metodo.
No existe un método de corrección de su problema de vision universalmente aceptado como el mejor.
Su mejor opción es decidir después de un examen minucioso y una discusión con su oftalmólogo.
Si usted está considerando una cirugía refractiva, provea información sobre su estilo de vida y sus necesidades visuales a su oftalmólogo para determinar qué procedimiento es más adecuado para usted.
¿Qué es?
Consiste en la modificación de la forma de la córnea para cambiar su poder o graduación total del ojo. Para ello debe separarse cuidadosamente una capa fina superficial de la córnea para luego aplicar el láser excimer, que modela la córnea para corregir las dioptrías deseadas. Por último, se recubre la zona tratada con el epitelio, antes separado, sin necesidad de puntos, para restablecer la superficie ocular normal. En la actualidad, el láser excimer permite realizar tratamientos personalizados para aumentar la precisión de la corrección y la calidad de visión en situaciones especiales como la visión nocturna, además de respetar de forma más eficiente del espesor de la córnea.
La cirugía con láser se realiza con anestesia tópica (gotas) en pocos minutos y tiende a restaurar la visión en pocas horas.
El paciente puede de esa forma realizar la mayoría de sus actividades habituales al día siguiente de la cirugía sin necesidad del uso de corrección óptica.
¿Qué es?
A la hora de definir una cirugía refractiva, los factores más importantes a considerar son la magnitud de estos defectos, las características del ojo a tratar y la edad del paciente. En pacientes jóvenes con defectos moderados a graves y con una córnea delgada, la técnica más adecuada es aquella que utiliza lentes fáquicas (no hace falta extraer el cristalino) como el Visian ICL. Este lente intraocular fue diseñado para la corrección de miopías o hipermetropías en pacientes jóvenes, y les permite conservar la capacidad de ver de cerca sin corrección ya que no sustituye al cristalino.
Son cirugías realizadas en forma ambulatoria (el paciente vuelve a su casa el mismo día de la consulta), con anestesia tópica gotas y que logran restablecer la vision en forma rápida.
¿Qué es?
Otras veces la mejor solución para el problema visual del paciente pasa por la extracción del cristalino y colocación de un lente intraocular que podrá ser monofocal, multifocal, tórico o combinación de estos.
Esta decisión se tomara en función del problema visual del paciente, de la edad del mismo y otros factores (espesor corneal, magnitud de defecto, etc) que se discutirán con el paciente.